
Ninguno de los dos supo exactamente que les había ocurrido esa noche. Quizá se habían dejado llevar al sentirse tan solos; quizá había sido la luz de la luna llena que, rodeada de estrellas, iluminaba esa escena en una noche de verano, haciéndolo ver realmente mágico y hermoso; y tal vez, solo tal vez, la magia que se respiraba en el aire les hizo descubrir un sentimiento que ambos sentían desde hacía tiempo, pero que, por miedo, no habían sido capaces de aceptar hasta ese momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario